Entrevista Pablo Ojeda, nutricionista – por Mar Gómez.

LOS DOS LAGRIMONES DE PABLO OJEDA

Cambiar es posible, pero a veces el proceso llega después de haber tocado fondo. Así lo confiesa el Dietista y Clínico Nutricional Pablo Ojeda. Sus redes sociales arden al ritmo de los fuegos de cualquier cocina donde se juega, se vive y experimenta con la comida.

No solo se ha convertido en un referente, sino que ha publicado un libro necesario, llenos de urgencias vitales para vernos mejor, junto a Virginia Troconiz. Ambos han decidido dar el paso de contar la verdad de la compleja relación que mantenemos con la comida.

Tras sufrir de pequeño acoso y mantener un vínculo algo complicado con la forma de alimentarse, el propio Pablo Ojeda tocó fondo, atravesó su particular laberinto vital hasta darse de bruces con una realidad en la que no se reconocía: “en el parque con mis hijas me di cuenta de que me fatigaba; no me reconocía al verme en fotos, me preguntaba si realmente ése de la imagen era yo y decidí que había llegado el momento, solté DOS LAGRIMONES ”.

Pablo pidió ayuda y lo consiguió. PEDIR AYUDA ES DE VALIENTES, LO COBERDE ES ECONDERSE DETRÁS DE LAS EXCUSAS. PEDÍ AYUDA Y SALÍ. Entendí que mi problema no era la comida sino cómo me relacionaba con ella, por qué y cómo me relacionaba con ella y entendí el CONCEPTO “PSICOLOGÍA DE LA NUTRUCIÓN”.

Esa toma de conciencia le llevó a sus 30 años a estudiar Nutrición, un mundo que le apasiona y ha dado un giro a su vida personal y profesional. “El mundo de la nutrición me enseño que la comida no es solo comida, sino que está relacionado con el día a día de la persona, hay que ver el CONTEXTO , la historia personal de cada persona, nunca se sabe la batalla que libra cada uno y de ahí la relación con la comida”.

Hasta que no se toca fondo, explica Pablo Ojeda, uno no se da cuenta de que todos tenemos pensamientos saboteadores, excusas donde la mente justifica las acciones, es difícil reconocer la angustia, la depresión, el camino más directo a padecer obesidad”. 

Los datos no son nada alentadores, hay un 65% de tasa de obesidad y va creciendo, la comida es un síntoma y hay que trabajar las causas, el por qué. 

Esta filosofía es la que impulsó a Pablo y a Virginia Troconiz a plasmar en un libro la delicada y compleja relación que mantenemos con la comida. El libro titulado “Comida, vamos a llevarnos bien” además de incluir recetas saludables, trata de cómo relacionamos la comida con nuestros estados anímicos. Este práctico manual trata sobre los hábitos.

Según Ojeda una emoción, un sentimiento de cansancio o tristeza, el tener un mal día nos lleva de repente a tomarnos una cerveza y por el método de la recompensa pensar que esa cerveza nos hace sentir mejor, “se crean conexiones mentales por asociaciones incorrectas y lo que queremos es destruirlas, que no vuelva a suceder… debemos ser flexibles… la rigidez no nos ayuda a combatir ese sentimiento, debemos enseñar a nuestra mente que existen comportamientos o gestos que nos pueden aportar esa misma felicidad, una buena ducha por ejemplo que sustituya esa cerveza.” Y sobre todo nos recomienda evitar el sentimiento de culpa: La culpa se trabaja en el psicólogo porque son distintas en cada persona.

CONSTACIA Y SACRIFICIO, son las palabras clave de Ojeda. La suerte es un cúmulo de acontecimientos que voy creando. La suerte se crea. 

Para el dietista de moda el momento mágico del día es ir al MERCADO: “Nadie quiere venir conmigo al mercado, disfruto como un enano; es ver ante tus ojos la calidad de vida, imaginar qué vas a cocinar, de eso trata la nutrición, no solo de comer, sino que es un proceso amplio, se trata de disfrutar”.

“La comida es familia, es un buen olor, es un mercado, es cultura y tradición”

Lo más fácil es bajar de peso, lo difícil es cambiar los patrones que nos han hecho ganar peso, lo que hace bajar de peso no es la alimentación, “es la CONDUCTA, INTRODUCIR CONDUCTAS NUEVAS y eso pasa por ir al mercado, seleccionar la propia comida, imaginar cómo prepararla…todo forma parte del cambio”. 

Está demostrado, añade Ojeda, que los niños que se meten en la cocina a jugar, explorar, tocar, experimentar… son niños que comen infinitamente mejor que los demás. Un dato que corrobora esto lo encontramos en Japón, allí hace diez años había una tendencia de obesidad muy alta, entonces decidieron introducir Nutrición y Cocina entre las asignaturas, después de cuatro años del experimento se ha reducido en un 30% la obesidad infantil. 

La Nutrición es lo segundo que hacemos en nuestra vida después de dormir y Ojeda lamenta que no sepamos hacerlo bien por no explorar sus infinitas posibilidades. Es vital aprender a cocinar porque en el 90% de los casos del “no me gusta” se deben a la textura de los alimentos o a la precaria forma de cocinar.

Otro dato sobe el que Pablo Ojeda llama la atención es que “los nutricionistas somos los únicos sanitarios del sistema nacional de salud, que no estamos integrados en dicho sistema, cuando está demostrado que, por cada euro invertido en prevención, se llegarían a ahorrar tres euros en intervenciones, medicinas, operaciones”. Un hecho que tiene que cambiar cuanto antes.

Ojeda es amigo de decir verdades pese a quien pese por eso le gusta muuucho VERDAZ: 

“EL ACEITE DE VERDAZ es una pasada y el paté de aceituna es buenísimo, el pan bajo en carbohidratos … me hace feliz. Y es que se trata de SOSTENIBILIDAD, VERDAD Y CONFIANZA, los productos de verdad no llevan etiqueta y eso es señal de seguridad. Estamos hablando de sostenibilidad en su amplia extensión, no hace falta traer la quinoa roja de Perú, el kale de fuera, una ensalada de nuestra huerta nuestra es maravillosa”. 

Ojeda habla de sostenibilidad a nivel corporal y nos recuerda que “cuerpo  solo hay uno y no le prestamos atención hasta que viene un susto, el 35% de muertes se pueden evitar con unos cambios de vida, está en nosotros”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *